La negociación de contratos inmobiliarios no siempre pasa por las manos de un abogado.

 

Esta labor suele estar a cargo de gestores inmobiliarios -desde el punto de vista del vendedor o arrendador-. Pero en operaciones de gran calibre, para constructores o promotores, sí es o debe ser lo habitual. En el lado del comprador o inquilino, esto no suele suceder.

 

Los particulares suelen revisar ellos mismos sus contrataciones inmobiliarias. No obstante, la abogacía ha de estar ahí si surgen inconvenientes que también se consideren de gravedad. Hablamos de la reclamación sobre vicios constructivos, o de los desahucios. En estos casos, entre otros, la figura del abogado puede ser crucial para un buen resultado del proceso.


Llamar

Cómo llegar